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| Somos esclavos de aparentar, de mostrar algo que no somos, de transformar nuestra vida en un escaparate incierto por el qué dirán. |
Hoy mi maestro nos mandó este vídeo para analizarlo.
Y como me encanta analizar y comentar escribí mi opinión y punto de vista.
¿El tema? Las modas (y su absurdo)
Esta es mi opinión:
Hoy en día la moda se han cotidianizado tanto que hasta lo que se come es parte de ella. No cabe duda que lidera el mercado mundial y es que gracias al internet esto se ha hecho posible e incluso se manejan términos nuevos como las "tendencias" o "lo calentito". La evolución del internet, a términos insospechables, hace que cualquier movimiento o expresión, ya sea burda, bizarra o incoherente se convierta en parte de la moda y trascienda, al menos un par días u horas; pero está demostrado que esto es suficiente para que llegue a casi todo el mundo y las personas las tomen como referencias para crear otras y así, el círculo vicioso continúe.
Ejemplos como Betsey Johnson o lo que se ve actualmente en el internet abundan. ¿Por qué se da esto? Simple: capitalismo. Las entidades que hoy en día "controlan" de cierta manera el mundo de las modas generalmente lo hacen para obtener ingresos. Para lucrarse. Y no es que sea malo esto, pero sí afecta emocionalmente a las personas: se les puede crear falsas expectativas como querer convertirse en millonarios porque vieron en internet a alguien que lo hizo fácilmente, pseudodiversión colectiva como los retos o "challenges" (mientras más absurdos y peligrosos, mejor), movimientos que persiguen un falso ideal como el "feminazismo" y un largo etcétera.
Pero también existe el lado bueno, como en todas los ámbitos de la vida, personas con un verdadero talento surgen y muchos de ellos son escuchados, vistos y respetados. Como algunos youtubers (algunos, ojo, hay que ser muy selectivos con esto), compositores o personas con alguna habilidad que hace ruido en las redes, y sobre todo un largo etc. Esto es lo bonito del medio: mientras abundan absurdos, pocos talentos sí valen la pena y están ahí para equilibrar las inquietudes de la humanidad en pleno siglo XXI.
Como conclusión, las personas fácilmente influenciadas serán los objetos de la bestia consumista que busca saciar su sed de dinero gracias a las tendencias que se crean para todos los ámbitos de la vida: música (reggaetón), vestimenta (Betsey Johnson o la marca más conocida en tu tienda cercana), profesiones (diversos trabajos que se han generado gracias al internet) y que continuamente están rompiendo esquemas y barreras para llegar más rápido que otros; en un mundo en el que la competencia real no es formar personas capaces de pensar, razonar y comparar con claridad, sino, generar más productos y comprar más.
